martes, 22 de diciembre de 2009

De mi amistad:
Con toda alegría envío esta postal- autorretrato de Leonardo Da Vinci para que en el nuevo año recordemos uno de los espíritus más notables de la Humanidad.

Nació y vivió en la maravillosa turbulencia del Renacimiento y no vaciló en desafiar a su tiempo con la búsqueda incesante del conocimiento de las artes y de las ciencias. Revolucionó la estética y la ingeniería. Fue un genial adelantado en óptica, mecánica, anatomía, geología, botánica, matemática, pintura. Vislumbró la Edad de la Razón y de la Modernidad.

Su vida es un ejemplo de compromiso con la libertad y con la comprensión universal de la belleza, la severidad de la conducta artística, social y política, un desafío a los prejuicios y dogmatismos.

Acompaño mis profundos augurios de felicidad para ti y los tuyos en el 2010.

Con su semblante dibujado al carbón deseo que evoquemos juntos su memoria que es un modelo de aliento y esperanza.

Isay Klasse - Argentina .

Buenos Aires, diciembre 2009.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Guerrilleros, intelectuales y el “No matarás"

Guerrilleros, intelectuales y el

“No matarás"

Por Ceferino Reato

Fuente: DIARIO PERFIL

(Autor de "Operación Traviata, ¿quién mató a Rucci?")

Hace cinco años el prestigioso filósofo cordobés Oscar del Barco envió a la revista "La Intemperie", de su provincia, una carta de lectores en la que realizó una autocrítica rotunda, sin concesiones, a su respaldo a la lucha armada de los grupos guerrilleros en los años sesenta y setenta.

La carta, publicada en diciembre de 2004, armó un revuelo en la izquierda y el centroizquierda a pesar de que se trataba de una autocrítica, de una mirada sobre su propia responsabilidad como intelectual de referencia de los grupos guerrilleros.

Muchos se sintieron interpelados y escribieron un torrente de artículos a favor y en contra, algunos de los cuales fueron compilados por la Universidad de Córdoba con el título “Sobre la responsabilidad”.
Del Barco se sentó frente a su computadora conmovido por lo que acababa de leer en "La Intemperie": una entrevista en la que un ex guerrillero relataba cómo el grupo que integraba, el Ejército Guerrillero del Pueblo, fusiló en 1964 a dos de sus propios miembros por traidores potenciales.
La carta de Del Barco todavía impresiona por varias razones.

- Una de ellas es la crudeza del análisis, esa falta de interés en recortar la verdad histórica para favorecer los objetivos particulares de un grupo determinado.

- Otra es el acento en la responsabilidad propia y por extensión, de la guerrilla y sus intelectuales, en la tragedia de la violencia.

- Y una tercera es el valor central que otorga al concepto “No matarás” como fundamento de toda comunidad.
“Ningún justificativo nos vuelve inocentes. No hay ‘causas’ ni ‘ideales’ que sirvan para eximirnos de culpa. Se trata, por lo tanto, de asumir ese acto esencialmente irredimible, la responsabilidad inaudita de haber causado intencionalmente la muerte de un ser humano”, sostiene.
Y agrega: “No existe ningún ‘ideal’ que justifique la muerte de un hombre, ya sea del general Aramburu, de un militante o de un policía. El principio que funda toda comunidad es el ‘No matarás’. No matarás al hombre porque todo hombre es sagrado y cada hombre es todos los hombres.

La maldad, como dice Lévinas, consiste en excluirse de las consecuencias de los razonamientos, el decir una cosa y hacer otra, el apoyar la muerte de los hijos de los otros y levantar el ‘No matarás’ cuando se trata de nuestros propios hijos.”
Del Barco se previene sobre un par de respuestas fáciles, previsibles, que todavía abundan en el progresismo criollo:

- “No le hagamos el juego a la derecha” y

- “estás promoviendo la teoría de los dos demonios”.

Para él, éstas son formas de “tapar” lo que pasó. Del Barco elige la verdad, toda la verdad, “la diga quien la diga.

Yo culpo a los militares y los acuso porque secuestraron, torturaron y mataron. Pero también los ‘nuestros’ secuestraron y mataron.

Menéndez es responsable de inmensos crímenes, no sólo por la cantidad sino por la forma monstruosa de sus crímenes.

Pero Santucho, Firmenich, Gelman, Gorriarán Merlo y todos los militantes y yo mismo también lo somos. De otra manera, también nosotros somos responsables de lo que sucedió”.

Del Barco cita a Juan Gelman y se basa en declaraciones periodísticas de esa época en las que el poeta y ex oficial montonero afirma que el camino es no “tapar” porque eso “es un cáncer que late constantemente debajo de la memoria cívica e impide construir de modo sano”.

Sólo que Del Barco le da una vuelta más a ese concepto y lo aplica no sólo al salvajismo de los militares, sino también al de la guerrilla: “Es cierto. Pero para comenzar, él mismo (que padece el dolor insondable de tener un hijo muerto, el cual, debemos reconocerlo, también se preparaba para matar) tiene que abandonar su postura de poeta-mártir y asumir su responsabilidad como uno de los principales dirigentes de la dirección del movimiento armado Montoneros.

Es hora, como él dice, de que digamos la verdad. Pero no sólo la verdad de los otros sino ante todo la verdad “nuestra”.

Según él, pareciera que los únicos asesinos fueron los militares y no el EGP, el ERP y los Montoneros.”
Una carta que sigue haciendo ruido en un contexto donde tantos siguen viendo sólo la violencia de los otros.

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Dear MG:

Muy interesante la información que me enviaste en tu correo.

Esto no quita nada a la investigación de Reato. Todo lo contrario, agrega. No es la primera vez que Ceferino Reato, investiga entre los supervivientes de la tragedia: sean guerrilleros, gremialistas, académicos, maestros, sociólogos, banqueros, o militares…

Esta noticia que nos enviaste valoriza aun mas su libro, Operacción Traviata que como él mismo lo señala, y con modestia ejemplar, es una tarea periodística de investigación.

Para mi el trabajo de Ceferino Reato es excelente. Lo he aplaudido y felicitado porque el asesinato de José Rucci, en ese entonces nada menos que Secretario de la CGT, y era quien comandaba el gremio metalúrgico, había quedado oculto por una cortina del peronismo que no terminó nunca de entender que de su seno nacieron dos fuerzas políticas antagónicas de sesgo criminal: Las 3A y los Montoneros.

Ambas impulsadas por Juan Domingo Perón.

Perón , Cooke y Galimberti y compañía armaron la soberbia de la guerrilla criminal montonera, Perón y su secretario privado el esotérico José López Rega y Osinde, y otros asesinos, construyeron la Triple A.

Lo que hace Reato es documentar con testimonios su trabajo de análisis de la purulenta crisis que el populismo y el nacionalismo provocaron en la Argentina. Es el lector quien deberá sacar conclusiones,,,

Saludos, Isay


martes, 24 de noviembre de 2009

Carta de Lectores del Ing. Herbert Brodsky

Adriana Schettini y su libro
Sr. Director:
".......y elegirás la vida" es un formidable libro de 467 páginas que escribió la notable periodista y escritora Adriana Schettini sobre diez sobrevivientes del Holocausto. Tania Quiroz, profesora del secundario de Paraná "Virgen de la
Medalla Milagrosa" llevó un ejemplar y lo hizo leer por las alumnas de 5º año de ese y otros tres colegios mas, enseñando algo que los alumnos desconocían. Gisela Ríos, alumna de ese colegio se emocionó tanto al leer la vida de Julio Pitluk, uno de ellos, que vive en Lanús, que le escribió una carta muy sentida, cuyo destinatario contestó de inmediato. Yo pude leer recientemente ambas cartas en Mundo Israelita. De inmediato envié una carta de felicitación para la alumna, la profesora y el sobreviviente. Considero que tanto Adriana Schettini como los tres participantes de éste acontecimiento son un digno ejemplo de moral que debe apoyarse.

Ing. Herbert Brodsky
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miércoles, 18 de noviembre de 2009

PRÓXIMO A PUBLICARSE

"Ser Absoluto Espíritu y Comunidad" de Héctor Raurich

DEDICATORIA

Quienes fuimos protagonistas de estas inolvidables conversaciones con Héctor Raurich, dedicamos estas páginas, en su nombre y en su memoria a todos aquellos que lo conocieron y que aunque no coincidieran con sus ideas, se identificaban con él en el sagrado amor por la verdad.
Cuando lo conocí a Héctor Raurich, aquella tarde de verano de 1946, tenía yo la vaga idea de que escribir para publicar entrañaba la sagrada responsabilidad de tener algo nuevo para comunicar a los otros y que la tarea de escribir con esa exigencia residía más bien al final del camino de la vida que en sus caóticos aunque fervorosos inicios.
Tenía yo entonces diez y ocho años. Una amistad de veinte años con Héctor Raurich me reafirmó, con el ejemplo constante de su propia vida, que escribir es una función secundaria frente a la tarea infinita del conocer, de un conocer que no consiste en la acumulación de datos memorizables en el archivo polvoriento de la conciencia erudita, sino de un conocer verdadero, un aprehender que trasciende al sujeto cognoscente y que posee una potencia transformadora del ser mismo que conoce. Allí reside el secreto de la humildad que envolvía su figura en una penumbra de luz cálida y tenue, bajo cuyos matices se atemperaba la fuerza de una inteligencia viva y profunda. Pero Raurich jamás sacó provecho de sus innegables talentos intelectuales para obtener los efímeros placeres de la fama mundana, que bien habría podido lograr si hubiera descendido a luchar con las prominentes mediocridades de su tiempo. No lo hizo porque sabía y sentía hondamente que la vida no debía ser malgastada en esa lucha estéril, que la vida consistía en algo mas alto: en crearse a si mismo conociendo, y que poner amor en la tarea del saber era el único camino posible para sobrevivir en la gloria verdadera: la de agregar algo nuevo a la razón infinita, que en nuestro tiempo había ya trasmitido su mensaje a través de Goethe, Shakespeare, Hegel y Marx.
Humildad y amor frente a aquellos que habían dicho las palabras nuevas para los tiempos nuevos. Humildad y amor sostenidos y engrandecidos por toda una vida dedicada a conocerlos y explicarlos, me traen el recuerdo y la presencia de su ser que vive en mi ser. El suave y viril apretón de manos de nuestros innumerables encuentros, su entrega confiada y generosa ante la menor dificultad personal que le planteáramos y el calor de su bondad siempre en vigilia, inclinada sobre nuestros espíritus recién abiertos al mundo y sus misterios.
Siempre dando, sin recibir ni esperar recompensa, su vida toda fue una conmovedora, serena y conciente entrega a una pasión devorante y creadora: la de llegar, transformando la integridad de su ser, a la altura a que la razón eterna, que también es amor, había alcanzado en nuestra época.

Saúl Chernicoff

lunes, 16 de noviembre de 2009

IN MEMORIAM: Beba Velasco Suarez

Queridos amigos:

Me acabo de enterar del fallecimiento de Beba Velasco Suárez. (Rita A. Zungri de Velasco Suárez)


Lo lamento de todo corazón.

Fue un ejemplo de persona noble y militante. Discutimos, coincidimos y discrepamos toda la vida por causas superiores a nuestros intereses y visiones particulares. Siempre me resultó placentero el diálogo con ella: Ferviente defensora de sus principios y entusiasta de las actividades culturales. También fue modelo de comprensiva tolerancia con indeclinable conciencia por sostener los valores de la condición humana

La Argentina pierde una mujer excepcional, nosotros una gran amiga.

Hacía añares que no nos veíamos. Me invitó a la presentación de su libro hace unos meses, que escribió con amor y con la misma vitalidad y alegría que inspiraban todos sus actos, superando la gravedad de la enfermedad que la atenazaba.

En recuerdo de ella, una demócrata cristiana de inspiración universal y pluralista les envío a ustedes un abrazo emotivo y muy afectuoso.

Isay Klasse